
El seguro de mala praxis es una cobertura diseñada especialmente para profesionales que, en el ejercicio de su actividad, pueden ser objeto de reclamos por errores, omisiones o negligencias involuntarias. Su finalidad es proteger tanto el patrimonio personal como la reputación profesional, brindando respaldo económico y legal frente a posibles demandas.
Este tipo de seguro suele incluir:
- Responsabilidad civil profesional: cobertura por los daños ocasionados a terceros como consecuencia directa de la práctica profesional.
- Gastos de defensa legal: asesoramiento jurídico y honorarios de abogados en caso de reclamos o juicios.
- Indemnizaciones a terceros: pago de las sumas que pudieran corresponder por resolución judicial o acuerdo extrajudicial.
- Amplitud de alcance: aplicable a médicos, odontólogos, psicólogos, abogados, arquitectos, ingenieros, contadores y otros profesionales que asumen responsabilidades frente a clientes o paciente.
Contar con un seguro de mala praxis significa trabajar con tranquilidad y respaldo, reduciendo riesgos económicos y legales, y transmitiendo confianza a quienes confían en tu labor.


